De por qué Rafael López Guerrero no puede reconocer que sus títulos son de Universidades Inexistentes

Posted on 30/04/2012


De nuevo, Mr. Starviewer Rafael López-Guerrero va creando confusión con mensajes ambiguos o con acusaciones falsas como cobarde y torticera forma de defenderse. Dice que las Universidades de Buxton y de Canterbury son “Apócrifas y Disidentes”. Pues si él lo dice, ya saben que es mentira. Ni apócrifas ni disidentes: falsas.

Web de la Universidad (que no lo es) Buxton:

http://web.archive.org/web/20080711043403/http://www.buxtonuniversity.co.uk/

(De entrada, el servidor del sitio ya es, cuando menos, sospechoso. Pero el contenido lo es aún más. Tal y como hacen estos sitios webs de presuntas universidades para que quien vea los falsos títulos se crean que son de verdad, no se especifican ni asignaturas, ni contenidos, ni profesores… tan sólo formas de pago… las del cromo que envian)

Web de la Canterbury University (de Seychelles), que tampoco lo es. Ésta es aún peor:

http://www.facebook.com/pages/Canterbury-University-of-the-Seychelles/110542388973338

Recordemos que Rafael en su momento, primero dijo que sus títulos eran de la University College of London (tal y como también dice la Fiscal, una Universidad de prestigio internacional, que no tiene registros del paso de Rafael por sus docencias, ni presenciales ni por internet). Después lo cambió a UC-London, y le explicó a Fiscalía (mintiendo como un bellaco, ¡hay que ser sinvergüenza! Esto ya da bastante el calibre de la ínfima talla y categoría de este individuo) que respondía a Universidad de Canterbury. Buen intento, pero Fiscalía no tragó con tan descomunal trola. Bien hecho. (Ver entrada de los cambios en su CV aquí)

Para algunos, no se puede tener la cara más dura. Otros piensan que es un trastornado mental. Pero, en realidad, la razón LEGAL puede encontrarse en la página de las Frequently Asked Questions de la página de internet donde, tal y como comprobó Fiscalía de Madrid, Rafael López Guerrero compró sus títulos –www.instantdegrees.com-):

http://www.instantdegrees.com/faq.html#What%20about%20confidentiality?

Para los que no sepan inglés, la traducción de esa parte crucial viene a ser la siguiente:

¿Qué ocurre con la confidencialidad?

La confidencialidad se refuerza de tres maneras:

1. Las Instituciones se comprometen contractualmente a no hacer publicidad de estos “programas de títulos rápidos” en ningún sitio y de ninguna manera, incluyendo medios impresos, Radio Televisión e Internet. El contrato estipula claramente que nunca deberán revelar la asociación que tienen con Instantdegrees.com o sus servicios subsidiarios.

2. Instantdegrees.com y sus subsidiarios se comprometen contractualmente a no revelar nunca la identidad de las instituciones que representa.

3. Al realizar tu compra, te comprometes a no revelar nunca la conexión entre InstantDegrees.com y la institución de la que recibas al título. Este es un contrato legal vinculante por tu parte y de cualquier tercer parte responsable de la diseminación de esta información contraria a los términos del Contrato
de Confidencialidad. 

Es decir, si Rafael reconoce que compró sus títulos (los que admitió ante Fiscalía que sí eran suyos, los de la Canterbury University) en instantdegrees.com, puede encontrarse con una demanda por parte de dicha empresa.

Rafael, que se pasó de listo, pues siendo buen conocedor de la legislación (es abogado) sabía que la compra de estos títulos está amparada por múltiples vacíos legales, como bien expresa la página, ha estado tirando de la cuerda hasta extremos irracionales, incluso llegando a acusar a otros (lo que da la talla de su inexistente categoría humana) de sus “travesuras” -travesuras cuando lo hace él (“una mentirijilla de mi marido“), que pretende que sean delitos cuando se los imputa falsamente a otras personas.

Tan irracionales que, cuando se le ha descubierto la trama de su farsa, sigue mintiendo como un bellaco y se inventa que la CIA le persigue y que hay una conspiración en su contra (¡y muchos se lo creen!). Probablemente acompañado de unas lagrimitas (tal cual).

No hay que estrujarse mucho la sesera para darse cuenta de que, si hubiera sido así, ésta habría sido la excusa para meterle entre rejas. Para su desgracia, y mucho más para la nuestra, pues su cuento no tiene fundamento, está en la calle libre como un pichón, teniendo que explicar cómo ha mentido, y por qué si los malos malísimos le persiguen, sigue en casa de papá y mamá, o de alguna nueva víctima a la que le haya prometido la luna y de la que, según él, se haya enamorado como nunca le había ocurrido antes -tenemos constancia documental de varias-. (¡Ojo! que en este tema no se ha entrado, ni se va a entrar en este blog, pero se sugiere EXTREMA PRECAUCIÓN)

El hecho es que la Justicia no le considera más que un charlatán, de conducta reprochable e inmoral, y ahí se ha acabado la fijación que se supone que tienen con él. (Ver aquí la entrada). Ni conspiraciones en su contra, ni persecuciones, ni paranoias en la misma dirección.

Probablemente ésta sea una gran razón para no reconocerlo. Pero la más probable es que, simplemente, NI PUEDE, NI QUIERE, NI SABE DEJAR DE MENTIR Y DE ENGAÑAR.


Con un canto en los dientes se puede dar.

Y sigan sacando sus propias conclusiones.

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